12.19.2011

Los prepara para nacer: El aprendizaje de los niños comienza en el vientre materno

Hoy está claro que no sólo reconocen la voz de los padres y los familiares cercanos, sino que se deleitan con los sabores y olores de los alimentos que consume la madre y que impregnan el ambiente uterino.

Sebastián Urbina
Que son una pizarra en blanco y que recién empiezan su aprendizaje después de las primeras semanas de vida son algunos de los mitos que se tenían sobre los recién nacidos. Estas ideas fueron desafiadas con las primeras evidencias que apuntaron a que, a partir del cuarto mes de gestación, el niño ya aprende a reconocer la voz de la madre cuando está en el útero. Después se descubrió que lo mismo sucede con la voz del padre, y de las personas más cercanas a la embarazada.

Esto explica que ese niño se tranquilice con las voces familiares y que se inquiete si se produce un ruido estruendoso en el ambiente, fenómenos que confirman que una guagua nunca está "aislada" en el vientre de la madre.

A partir de esta evidencia, en todo el mundo los investigadores comenzaron a estudiar los demás sentidos del feto, confirmándose que su aprendizaje se inicia mucho antes de nacer.

Más recientemente se ha confirmado que durante la gestación, el niño aprende a degustar los sabores de las comidas que consume la madre. Ella puede influir en que cuando crezca, por ejemplo, su hijo sea un fanático del brócoli, ya que cuando él está en el vientre deglute el líquido amniótico, que está impregnado de los sabores y olores de los alimentos y las especias favoritas de ella.

De hecho, a los siete meses de embarazo el niño tiene desarrolladas su papilas gustativas, y los receptores que le permiten oler ya funcionan. Algo que después de nacer sigue reforzándose con la leche materna, la que también es aromatizada y saborizada por lo que la madre come.

"Yo les digo a las madres que el paladar de sus hijos se va a desarrollar según lo que ellas coman", explica a The Washington Post Kimberley Trout, directora del curso de Magíster para Matronas de la U. de Georgetown. En su opinión, saber esto nos da una herramienta muy importante para controlar la obesidad infantil y la diabetes de las futuras generaciones, enfermedades que siguen en aumento en varios países.

Trout aconseja a las madres que prueben diferentes sabores, en lo posible de comida preparada en casa. Si ella come endivias u otro vegetal con un leve sabor amargo, es probable que el niño al crecer considere apetitoso este tipo de alimentos.

Estos hallazgos respaldan la sugerencia de que la embarazada debe cuidarse, ya que estos mecanismos también pueden actuar negativamente, como cuando la madre consume alcohol, lo que desarrolla el apetito por la bebida y aumenta el riesgo de alcoholismo futuro de ese hijo.

Pero el niño en gestación aprende también a reconocer el peligro.

Cuando se produjo el ataque a las Torres Gemelas en septiembre de 2001, había alrededor de 1.700 embarazadas en la zona.

"Tras esta terrible experiencia, muchas de ellas sufrieron estrés post traumático. Sus hijos nacieron con mayor susceptibilidad al estrés, sobre todo los que en ese momento estaban en la etapa final del embarazo, en los últimos tres meses", explica Annie Murphy, autora del libro "Origins", publicado en julio pasado y que detalla cómo los nueve meses antes de nacer moldean el resto de nuestras vidas.

Esta es la forma que tienen las madres de advertir a sus hijos que afuera los espera un mundo hostil. Y es la forma en que ellos aprenden a estar preparados para enfrentar este peligro.

Buena sintoníaDurante el embarazo se inicia en la guagua un "proceso de organización de su cuerpo", explica el psicólogo clínico Cristián Bahamondes, de la Unidad de Adolescencia de Clínica Santa María (CSM).
En este proceso el cuerpo del niño registra las emociones de la madre, sin saber los contenidos de ellas. "Por esto es importante que en este período la embarazada trate de estar relajada, que no fume ni beba alcohol", agrega este profesional, que también es investigador de la Unidad de Neonatología de CSM. Una madre que se cuida podrá sintonizar mejor con lo que le pasa a su hijo, tendrá mejor apego y logrará regular mejor las emociones del niño.

El Mercurio, Domingo 18 de diciembre de 2011.